Let them eat war 15Abr2010

Corría el año 2002, España vivía en una época de bonanzas económicas gracias a la especulación inmobiliaria y el alto nivel de afiliados a la seguridad social entre personas nativas y extranjeras (la misma clase obrera). La selección de fútbol perdía en el ecuador de dicho año la posibilidad de ganar un mundial por enésima vez gracias a un trío arbitral al que por la gracia de Dios su partida de nacimiento no es texana. Durante el otoño de ese 2002 lejano, grupos de pancarteros y pancarteras se manifiestan contra lo que iba a ser la invasión con excusas baratas más dramática de un país que rebosa petróleo, Iraq. Sadam Hussein, por aquel entonces máximo mandatario, iba a ser el chivo expiatorio de los atentados del 11-S con excusas basadas en la financiación del golpe al corazón financiero capitalista debido a su negativa de demostrar que su país “fabricaba armas de destrucción masiva”, motivo por el cual le llevaron a la horca y a Iraq a la ruina más absoluta. Aquellos pancarteros y pancarteras sólo conseguían llenar alguna plaza secundaria de importantes ciudades mezclados en sopas de letras: IU, CNT, CGT, PCE, FF.SS. (Foros sociales), … La prensa recogía dichos actos sobre la condena a la agresión de los países poderosos (léase EEUU y acólitos) de manera testimonial relegándolo a páginas interiores. Todo esto, como hemos comentado, ocurría a finales del 2002. Ya en 2003, la situación iba poniéndose más tensa, EEUU amenazaba seriamente de la invasión Iraq con o sin ONU, las manifestaciones se incrementaban en todo el mundo. Con ello, llegamos a a la manifestación a nivel mundial 15 de febrero del 2003 con novedades para aquellos pancarteros y pancarteras. Cierto grupo político, hasta ahora, dubitativo, une sus siglas (PSOE) a todas las convocatorias habidas y por haber incrementándose de manera espectacular la presencia en los medios y sus portadas. Los pancarteros y pancarteras se convertían así en ciudadanos y ciudadanas. De cientos de personas en plazas secundarias se empieza a hablar de miles, incluso de millones en Madrid colapsando las avenidas más importantes. Por aquel momento, el logo de las letras sangrientas del “No a la guerra” pasa a ser la bandera común de las manifestaciones. Incluso se llegó a debatir sobre la presencia del PSOE en la anual cita de la marcha a la base de Rota contra la presencia de militares estadounidenses en suelo ibérico gracias al mantenimiento de España como miembro de la OTAN. De entrada, no se adherió, pero fue la manifestación más multitudinaria en años incluso llegándose a debatir sobre el cambio de slogan del “OTAN no, bases fuera” a “No a la guerra”. Separar OTAN y guerra es como hacerlo con corrupción y ladrones, desgajar a la especulación del capitalismo.
Durante aquella primavera del 2003 tuvo lugar la foto más famosa de los señores occidentales de la guerra, la que contenía al mal llamado “trío de las azores” (¿el cómplice portugués no cuenta?). El ex-maoísta, como anfitrión, recibió en las Islas Azores a Blair, Bush jr y Aznar.

La historia posterior a esta foto es por todos y todas conocida (atentados del 11-M en Madrid, retirada de tropas españolas, aumento de la violencia en Iraq, la llegada de Obama a la Casa Blanca,…), pero no tan conocida es a dónde fue a parar ese sentimiento contra la guerra cuando un PSOE ya en el gobierno enviaba y envía destacamentos militares a Afganistán. ¿Dónde quedó el logo de “No a la guerra”? Gracias al oportunismo se le asignó fecha de caducidad, se indujo a que comenzase a carecer de sentido. La guerra de Iraq continúa, la situación es insostenible con el cierre en falso anunciado por George W. Bush desapareciendo de la palestra los cuatro protagonistas (sólo Durão Barroso como presidente de la Comisión Europea). Si se realiza una nueva manifestación, no convocaría ni a la décima parte de aquel 2003, pero la violencia sigue y los responsables, los señores de la guerra, no han sido sentados en banquillo alguno por genocidio. La “black hope” de Obama defendió que el conflicto de Iraq “finalizaría en el 2010 sacando a la mayor parte de las tropas”. Volviendo al 2003, tras la conferencia de donantes y dejar su chaqué en la tintorería, lo que los manifestantes denunciaban sale a relucir 8 años después de que la llama se apagase. De mayor quiero ser mass-media para controlar el mundo.