The Simpsons, tesis para la TV post-soviética 21abr2010


1991, el bloque socialista que lideraba Rusia bajo el manto de la URSS desde 1917 se desmoronaba y el comunismo caía en una grave crisis identitaria y organizativa. ¿Toda? No. Año y medio antes, la serie de animación Los Simpsons nacía de la mano de Matt Groening. Los personajes, dibujados en un amarillo burgués, retrataban los tópicos de una familia media de la sociedad capitalista. Pero algo se escapaba de los laboratorios de Gracie Films y que pasó desapercibido en el formato televisivo que publicaba el imperio de Rupert Murdoch, la Fox. Los Simpsons son, ni más ni menos, que el reducto socialista en el corazón de EEUU. El Comandante Ernesto Che Guevara estaría orgulloso de ellos y repetiría aquellas palabras que lanzó en Cuba a cientos de jóvenes estadounidenses adentrados en la isla de manera ilegal para conocer de primera mano la revolución gestada en el Caribe 5 años atrás: “Vosotros, los norteamerikanos, tenéis mucha suerte. Vivís en el vientre de la bestia. Estáis librando la pelea más importante de todas en el corazón mismo de la batalla“.
Junto a este detalle, existen más connotaciones con las que podemos afirmar que las tardes de Antena 3 son escuelas de adoctrinamiento marxista mientras los estómagos ven saciadas sus ansias consumistas.

- Para analizar algunos puntos, debemos irnos al ardiente siglo XIX de París, concretamente al Concilio Comunal instaurada durante algunos días de 1871. En ella, el pueblo parisino tomó el control de sus decisiones para establecer un poder popular luchando contra la tercera república francesa. De ella surgiría el término “comunista” en su sentido más original. ¿Cómo lo trasladamos a una serie ficticia de los EEUU del siglo XX? Las decisiones importante de la ciudad siempre se llevan a cabo a través de lo que se podría denominar “consejos populares” en las que no falta nadie de la ideología que sea, ya sea para instalar un desatroso monorraíl en el soviet de Springfield, buscar la manera más efectiva con la que la ciudad podría hacerse más famosa (al final lo hizo por ser la más “gorda”) o cómo el pueblo aplaudía las decisiones de una “persona de la calle” como Homer Simpson a la hora de hacer una ciudad más segura llevando sus proclamas a ser escuchadas por la administración local.

- El partido Republicano en EEUU es el principal partido de la (extrema)-derecha. En Springfield, tienen su sede en un lóbrego castillo ajeno totalmente a la humanidad.

- Uno de sus miembros es Montgomery Burns, jefe de la central nuclear y persona más rica de la ciudad. Es visto en la serie como una persona huraña, apática, egoísta e irreal, de la misma manera que un explotado ve a un explotador.

- En un principio, Joe Quimby, alcalde corrupto de la ciudad, podría ser del partido Demócrata, pero en ningún momento se cita tal afiliación aunque siempre gana las elecciones a los candidatos Republicanos.

- Las elecciones a distintos cargos de la administración están sometidos a listas abiertas, gracias a las cuales, una persona como Homer Simpson sin afiliación conocida (sólo que votó a Obama), pudo presentarse y ganar el puesto a Concejal de Limpieza y Sanidad, aunque días después lo perdiese. El sistema cubano es similar.

- Homer Simpson, por decisión del comité de empresa de la Planta Nuclear, integrada por la totalidad de los trabajadores (detalle a tener en cuenta), se convirtió en representante de los trabajadores después de ver cómo algo tan injusto como la situación de los seguros médicos en EEUU eran (y son) un instrumento contra el pueblo. Gracias a su tenaz lucha, vuelve a disfrutar del seguro dental que necesitaba para su hija.

- En la buhardilla de los protagonistas, Marge intenta deshacerse de una camiseta de Homer con la cara del Ayatollah Jomeini. Homer quiere evitarlo convenciendo a Marge que no lo haga porque puede servir para otros más, dando información (¿cómo lo sabe?) sobre uno de ellos. Este punto puede entenderse desde el punto de vista Goebbeliano como “Principio del método de contagio: Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo; los adversarios han de constituirse en suma individualizada”. Dicha categoría podría ser “enemigos de EEUU”.

- Los habitantes de Springfield son propensos a realizar disturbios, normalmente por nimiedades, aunque algunas veces por razones patrióticas. La actuación masiva y unificada de sus ciudadanos por propósitos triviales o patrióticos a menudo reflejan una sociedad estadounidense ignorante, impulsiva y chauvinista que propone la violencia como solución a los ataques tanto personales como nacionales. Estos disturbios también suelen dar lugar a que los personajes de Springfield se recreen en la desconfianza y el miedo a lo externo que suele caracterizar la crítica más feroz de la ciudadanía de los Estados Unidos. (Extracto de la Wikipedia a la que no le sobra ni una coma, brillante comentario).

- Homer Simpson rivaliza con George Bush sr. cuando se convierten en vecinos, eminente expresidente republicano del 1989 a 1993 famoso por sus incursiones militares en el golfo Pérsico. Luego, cuando éste marcha irritado por Bart (auténtica arma de destrucción psicológica), llega a la misma casa Gerald Ford (1974-1977) con el que el bueno de Homer simpatiza nada más conocerse. Gerald sucedió a uno de los presidentes más oscuros y también criticados en la serie, Richard Nixon, ambos del mismo partido (Republicano). Cuando éste dimitió por el escándalo Watergate, el presidente Ford hizo dimitir a la gran mayoría del gabinete (excepto a Henry Kissinger, entre otros) suavizando en cierta manera la política filofascista de su predecesor.

- El ateísmo de muchos de los habitantes es notable en muchas de las historias de la ciudad.

- Springfield es el paraíso de las personas migrantes. Gran parte de ellas son de padres italianos, polacos o indios, totalmente integrados sin importantes problemas culturales donde la comunidad autóctona es muy comprensiva con sus peculiaridades.

- Sobre los nombres de los protagonistas, los inseparables Carl y Lenny, compañeros de trabajo y posible pareja de hecho aunque estén casados, tienen cierto parecido fonético con Karl (Marx) y Vladimir Ilich (Lenin).

- El niño albanés recogido por Los Simpson cuando Bart se va a Francia es en realidad un espía con el que Homer Simpson congenia e incluso le regala planos catalogados como Top Secret y al que luego le llorará cuando lo deportan. El nombre del niño es Adil Hoxha, similar a Enver Hoxha, líder del Partido de los Trabajadores de Albania.

- En su visita a China, Homer le dice amablemente a Mao Tse-Tung en la tumba: “Ahh mírenlo, es como un angelito que ha matado a 30 millones de personas… lo hiciste, lo hiciste”. ¿Se alegra por ello?¿Defiende las tesis maoístas contra los “contrarrevolucionarios ajusticiados”?

- “Ofrecer las mismas oportunidades a todos cuando evidentemente no sois iguales” es el concepto de “comunismo” del que reniega Vicky Valentine, personaje de la serie que sólo aparece en un capítulo y en el que Lisa Simpson defiende su dignidad.

- Aunque Abe Simpson, padre de Homer, intente no negarlo, su hijo bien pudo refundar la URSS en aquel episodio que parodiaba a “A la caza del octubre rojo” y “Abajo el periscopio“. El espíritu de Lenin sobrevivió sólo cuando Homer cruzó las fronteras marítimas rusas.

Terminamos este breve análisis de cómo el socialismo sigue vivo en Los Simpson con la frase protesta cuando Homer fue sindicalista activo en la planta nuclear.

La fábrica es suya, pero nuestro el poder.

En resumen: discusión de los modos de producción, igualitarismo, desprecio al poder y materialismo dialéctico. Para terminar, el excamarada Abe Simpson tira de la manta cual Elia Kazan y la caza de brujas de McCarthy.

Algunos datos están sacados de onesolutionrevolution.de y wikipedia.