El derecho a la pereza 06jul2010

Hace varios años, en 1883 (cómo pasa el tiempo), un tal Paul Lafargue publicaba”El derecho a la pereza” en el que defendía el uso de máquinas y la tecnología para que la clase obrera dedicase más tiempo al ocio y a la intelectualidad en detrimento de servir más horas como herramienta en el sistema capitalista. “Las personas deberían de trabajar no más de tres horas al día” comentaba el que en 1868 se convirtiera en yerno de Karl Marx. No sólo la tecnología dignifica la ociosidad de la clase obrera, también este calor insoportable que vivimos en la selva vietnamita hace que nos convirtamos en seguidores del lafarguismo y dediquemos más tiempo a la meditación y a la búsqueda de alternativas ecológicas al aire acondicionado. Que el enemigo no baje la guardia, recuerden que somos la carne podrida del acorazado Potemkin. Por lo pronto, nuestro último logro consiste en desestabilizar a la pareja neocon por excelencia en el Reino de España para que tengan alguna discusión casera a la hora de cenar entre él y ella.

Lafarguismo o muerte, vaguearemos.

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