Festa do Avante 15sep2010

Caseta del PCCh junto a la del PCE y de fondo, el Frente Polisario y la del Partido del Trabajo de la RDP de Korea.

La selva vietnamita ha estado estas semanas algo abandonada debido a que nuestras vacaciones revolucionarias han tenido sabor internacionalista. Para qué ir a Punta Cana si puedes darte un baño de masas proletarias en la Fête de L’Humanité francesa o en la Festa do Avante portuguesa. Una brigada acudió también a la Quinta da Atalaia en Setúbal, donde desde hace 20 años es enclave fijo para la Festa del Partido Comunista Portugués.

El tío Ho sólo miraba hacia arriba, ilusionado con ojos de niño recién nacido que ve la luz por primera vez. Furfullaba algo sobre que “ya podían haber colonizado Vietnam antes que Macao” o algo así, fruto del éxtasis vanguardista marxista-leninista que presagiaba como buen estadista que es. Que una bandera roja izada a más de 100 metros de altura nos reciba no tiene precio y Ho no hacía más que saludarla puño en alto.

Por otro lado, el camarada Mao era escéptico en un principio. Después de los continuos revisionismos acaecidos en Europa bajo el manto del eurocomunismo, no creía que uno de los países más pequeños y apartados por las grandes potencias no se hubiese unido a esa oleada de snobismo en los que España, Francia, Italia y su vecina Japón fueron cabecillas. Todo eran quejas por su parte hasta que vio un lema a lo lejos en el pabellón central: “Portugal a produzir” (“Portugal produciendo”), donde daba comienzo una campaña del PCP durante seis meses para potenciar la producción nacional y evitar así la dependencia externa. Fue ahí cuando Mao estalló en lágrimas y reverencias, dando gracias al PCP manifestando: “¡Estos son mis hijos! ¡Sé que mis ideas no cayeron en saco roto! 谢谢, 谢谢, 谢谢!” (tsié-tsié, tsié-tsié, tsié-tsié -> gracias, gracias, gracias)

Ahí se fueron de la mano, el tío Ho y Mao muy felices debatiendo sobre quién fue realmente el ente invadido: si África, Asia y América Latina por parte de Europa o viceversa, a través de sus ideas revolucionarias que años más tardes seguían vigentes en millones de personas de todo el continente que estaban visitando las dos primeras semanas de septiembre.

Sólo decir que en la caseta del Partido de los Comunistas de Cataluña de Avante sí nos trataron bien y nos dieron arroz negro para comer. Lafargue, sin más ganas de andar, pidió una paella de diez sólo para él. Perezoso y tragón.