Exhume to consume 27sep2010

Un apunte rápido e improvisado. Desde hace varios años, hemos estado observando que la publicidad se ha ido haciendo un hueco importante en nuestras vidas. Tanto que gran parte de la sociedad paga por llevarla (véase el caso de camisetas de fútbol a precios desorbitados). Todo es una gran campaña de marketing donde la humanidad sólo interactúa en su papel consumidor para alegría de las arcas de los ladrones de plusvalía que lideran los primeros puestos en las jerarquías empresariales. Estos, ni cortos ni perezosos, intentan arrebatar de significado el contenido de una de las palabras más bonitas y sonoras que existen: “Revolución”. Desde unos chiquiprecios revolucionarios pasando por la capacidad de decisión dentro de una Caja de ahorros, varios anuncios han dado la idea de que sus productos lideran un tipo de revuelta que dudosamente cambiará el stablishment por el simple hecho de consumirlo. Ni los responsables de los “pequeños precios” han podido evitar la subida económica del nivel de vida ni la Caja en cuestión ha denunciado la especulación en los negocios de la banca. Estos son pequeños ejemplos del saqueo sistemático a los valores que llevaron a personas como Lenin a integrar la Historia permanente. El propio Ernesto Guevara sabe de lo que habla cuando nos comenta en la sobremesa que las camisetas cosidas por niños en Yakarta con su cara son patadas metafóricas en su entrepierna que no le dejan dormir bien. Todo es producto en el capitalismo y escaparate. Aunque esto sea otro tema relacionado, recomendamos para ello las sabias palabras del filósofo Evaristo Páramos en su obra “come mierda” de 1984.
Desideologizar e incitar al consumo irracional sin pararse a pensar, claves de este capitalismo que nos lleva a hacer revoluciones en nombre de multinacionales y a …comer mierda vitaminada.