Menos mal que nos queda Portugal 19Nov2010

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“No te dejes encadenar por las elecciones burguesas. Lucha por el poder popular”. Así rezaba un cartel del Partido Revolucionario del Proletariado (PRP) que, aunque no participase en las elecciones de 1975, eligió slóganes que incitaban a la lucha armada en las campañas electorales. Troskista, guevarista, marxista-leninista,… un grupo que aglutinó la idea de la autoorganización obrera y poseyó influencia en uno de los bloques conocidos tras la Revolución de los Claveles, aquel que reunía a militares y soldados revolucionarios influenciados por la Revolución cubana de 1959 o las guerrillas de liberación del resto de Latinoamérica. Anticolonialistas y claves en la liberación de Mozambique y los demás territorios africanos bajo el yugo del Estado Novo, fue aliada de Brigadas Revolucionarias (BR) tanto que sus nombres se fusionaban al ser nombradas (PRP-BR).
Como ocurre con este tipo de organizaciones, su vida fue efímera pero intensa, aunque un grupo de exmilitantes ha retomado las siglas pero sin actividad conocida.

Como siempre solemos decir en este tipo de casos en palabras de Siniestro Total, menos mal que nos queda Portugal.