Psoepoly 12Mar2011

El juego del Monopoly nació en 1903 y, como su propio nombre indica, su finalidad es crear un monopolio de propiedades venciendo a tus rivales. Según dicen, este tablero estuvo prohibido en la URSS “por incitar a la competencia y la propiedad privada”. Sólo hay que ver cine infantil soviético como “El nuevo Gulliver“, los primeros 5 minutos son definitorios para comprobar qué tipo de educación quería darse a la infancia y juventud, siempre basado en el compañerismo y el ser dentro de la comunidad.

Parte de la gente abandona esta rivalidad y codicia cuando se levanta de la mesa tras jugar una partida, pero algo menos del 3% de la humanidad controla la riqueza de este planeta que a través de sus ojos tiene forma de tablero. Una parte de ese 3%, cuya riqueza es mayor que el PIB de muchos países llamados “subdesarrollados”, nos cuentan que “corrieron delante de los grises”, alaban aquel “mayo del 68”, hablaban de “lucha de clases” y terminan todas sus experiencias con otra manida frase, “pero todo aquello ya no es aplicable, éramos demasiado utópicos y no veíamos la realidad”.

A ellos, a todos ellos, a los que terminaron abrazados a esa socialdemocracia decadente que se cobijan en esa casilla donde pone “banca” y que aparentemente da pero nunca recibe, a esos que de entrada no querían OTAN pero que luego trabajaron para ella, señorías, no por haber jugado al ajedrez de jóvenes pueden creerse que, junto a sus colegas, les ha llegado la hora de cambiar de chaqueta porque ya tienen 40 y quieren recuperar ese cerebro que perdieron a los 20 por creer ser de izquierda. Sólo es una frase atribuida a Churchill formulada con juicio de valor, no como axioma político. Para aquellos que siguen hablando de “socialismo”, qué mejor que regalarles su complemento perfecto:

¡Socialismo para ricos! Capitalismo para el resto. Juega en Suresnes, juega en Ferraz.