Caught in the middle 21Jul2011

El señor de en medio es el triunfador de la foto. Ha recibido millones de euros de las arcas públicas para seguir manteniendo este sistema que se tambalea. Además, ha conseguido privatizar una empresa llevándose un buen pellizco por la operación para sus directivos. Stock Options lo llaman. Dedica sus tiempo a establecer operaciones inmobiliarias que rozan el absurdo aunque a veces no se lleven a cabo, da igual, siempre será un modelo a seguir aunque comenzase trabajando desde el escalafón más bajo. El señor de en medio siempre sonríe porque todo le sale bien y le tratan de “usted” según el grosor del fajo de billetes que le asoma del bolsillo de la chaqueta. No lleva sombrero de copa porque es demasiado caricaturesco, un gesto que puede honrarle, aunque las reconversiones y los EREs de sus respectivas empresas sean un atentado a un mercado de trabajo que siempre está criticando por “inmovilista”. Flexibilicemos. No hay señor de en medio que falte por criticar a los sindicatos, y si son demasiado correosos, monta uno por su cuenta aunque los tachen de “amarillos”. O mejor, pone a gente de confianza en esos que se comportan de manera “salvaje” y “antidemocrática”. El sistema bipartidista sustenta al señor de en medio, o es el señor de en medio quien sustenta al sistema bipartidista, pero ambos se compenetran a la perfección hasta comportarse como uno solo. No importa quién opine qué, el señor de en medio siempre sale ganando con cualquier de las dos opciones. Hay incluso ocasiones que ese señor de en medio es miembro de una de las dos alas del bipartidismo y sigue ganando si la otra es quien lleva las riendas. “El déficit”, “la austeridad”, pero el señor de en medio sigue teniendo ganancias millonarias a pesar de la crisis. Quizás algo falle, pero para eso están los paraísos fiscales para hacer cuadrar las cuentas, los señores de los lados hablan de ellos pero nunca deciden. Tinta gastada en los periódicos.

Al señor de en medio le va bien. Quizás no lo vean porque no necesita estar en la foto, los hilos de marioneta son largos y dirigibles desde un despacho. Todos están contentos.