In Thatcher we trust 21Oct2011

SF and ANC

Para quien viva a muchos kilómetros de distancia de la Península Ibérica, el 20 de octubre del 2011 ha pasado a la Historia porque ETA ha anunciado el fin de la “actividad armada” iniciándose así un proceso inédito hacia un nuevo escenario político. La calificada “banda terrorista” en los medios, tras más de cuatro décadas presente, ha lanzado su mensaje días después de concluir una Conferencia de Paz impulsado por la sociedad civil vasca con destacados/as diplomáticos/as y abogados/as que, según un miembro del Partido Popular (PP), “no tienen ni puñetera idea de lo que pasa en el País Vasco”. Actores importantes en los conflictos de Sudáfrica e Irlanda del Norte asistieron a un Foro en el que se le pedía a la banda su punto y final, además de instar a los gobiernos español y francés para iniciar conversaciones de normalización. Quizás habría que recordar, especialmente al señor González Pons, que los procesos llevados a cabo en esos dos países fueron mucho más complejos, largos y sangrientos. Ríos de tinta correrán con el anuncio de ETA y sus posteriores comunicados (¿entrega de armas?) pero desde el Mekong queremos poner de manifiesto cuál será la verdadera salida de este largo túnel, ¿una foto de Antonio Basagoiti (o quien presida el PP en Euskadi dado el momento) con Arnaldo Otegi apaciguaría a la caverna mediática? o mejor aún, ¿sería posible ver a Arnaldo Otegi como lehendakari en el caso de que la izquierda nacionalista vasca pudiese presentarse a las elecciones sin trabas legislativas? Hasta ahora, la derecha nacional-catódica no aplaude, quizás lo llamen “disciplina de partido”. También recordar que Arnaldo Otegi está en prisión por “enaltecimiento al terrorismo”. Como esta noticia será con toda seguridad “la del año”, queremos centrarnos en una figura en la sombra que, en cierta manera, también estuvo presente en esa Conferencia de Paz, el admirado por el mundo Nelson Mandela. Si González Pons cree que dicha Conferencia “no tiene ni puñetera idea”, habría que pensar qué sabe él sobre el Apartheid sudafricano. Contar todo el régimen racista de este país quizás sea largo, aunque existe un punto importante que quisiéramos analizar. En 1962 fue arrestado por el filofascismo blanco sudafricano y no fue puesto en libertada hasta 1990, pero, ¿qué hizo para estar tanto tiempo entre rejas? Como miembro del Congreso Nacional Africano (ANC por sus siglas en inglés), Mandela estuvo presente en la lucha armada de resistencia popular junto a formaciones como el Partido Comunista Sudafricano (SACP). Años turbios de colonialismo en pleno siglo XX eran motivo de disturbios y masacres en toda África, focalizados especialmente en el cono sur por sus matices claramente raciales. Nelson Mandela, apoyado por gente como Steve Biko, colaboró en actos que “Occidente” tachaba de “terroristas”, de modo que pasó a ser un “terrorista entre rejas”. Esto no es nuevo ni inventado, sólo hay que acudir a las hemerotecas y ver la relación de los gobiernos británico y estadounidense con el sudafricano blanco. El apoyo explícito de inefables personajes del siglo XX como Margaret Tatcher o Ronald Reagan a Pieter Willem Botha convirtieron a toda la resistencia en “terroristas”. “Terroristas”, así, entrecomillado, como hacen los medios cuando necesitan citar textualmente a alguien, salvo en algunas ocasiones que se olvidaban sobre alguna mesa de redacción y eran tratados/as como verdad absoluta por la caverna. Durante años, los neoconservadores (el fascismo camuflado) fueron los máximos beneficiarios del rico país y sus materias primas; mientras, los mass-media se ocupaban de mantener una “guerra” psicológica a quienes se definían como “libertadores/as” sin comprender por qué eran “terroristas”. “Terroristas” contra un régimen fascista, muy paradójico.

Llegado el año 1990, Nelson Mandela sale de prisión aclamado por millones de personas ante el silencio de quienes en ese momento seguían vivos física pero no políticamente. La amiga británica de Pinochet pasaba al oscurantismo como un icono negro (otra gran paradoja) de los ’80. 4 años más tarde, el Congreso Nacional Africano vence en las elecciones y un año antes Mandela, junto a un reformista Frederik de Klerk del ya extinto Partido Nacional Sudafricano, gana el Nóbel de la Paz. En pocos años, pasó de “terrorista” (por si no lo hemos dicho antes, lo volvemos a repetir, “terrorista” para los medios y gobiernos de los países ricos europeos) a “ejemplo de humanidad”. Todo lo demás también es conocido, al igual que el colonialismo europeo en África posterior al siglo XVII. Es difícil encontrar el punto de inflexión de ese cambio brusco sobre la opinión general hacia Nelson Mandela, pero lo que sí  es indudable es que desde el CASBA apoyamos tanto al Nelson Mandela “terrorista” (incidimos en el entrecomillado) como al “ejemplo de la humanidad”. Con sus defectos y sus virtudes, Mandela es quizás el mayor caso de opinión creada/reformulada a través de los medios y los intereses empresariales “occidentales”.

Comenzamos hablando del final de ETA, luego lanzamos dos preguntas sobre la situación y futuro de Otegi y hemos concluido con un breve análisis de la figura de Nelson Mandela ante los ojos de los gobiernos que presumen de democracia de puertas hacia dentro. No es nuestra intención hacer analogía, cada proceso tiene distintos ingredientes, pero ante ejemplos de cómo hacer las cosas, no es más ciego quien no quiere ver, o más sordo quien necesita que le generen una opinión. Quizás las cosas no sean tan distintas de lo que parecen, el tiempo y la inteligencia pondrán las respuestas.

Nota: El 20 de octubre también pasa a la Historia como el día en que supuestamente murió el ya expresidente de Libia Muammar El Gadafi.