Tout va bien 29Feb2012

Desde el año 2000, la familia García nos aseguraba que el Euro no iba a suponer una subida de precios, no pasaba nada, Tout va bien. Años más tarde, se fueron sucediendo sucesivas reformas laborales en las que el gobierno garantizaba el empleo y la estabilidad. Hubo protestas, pero desde el poder ejecutivo corearon al unísono “Tout va bien”. Alguna de estas “reformas” dieron lugar a un par de huelgas generales. Los secretarios de los sindicatos mayoritarios, cada uno desde su tribuna, miraron al cielo blasfemando contra sus amos y soltando un “Tout va bien” a boca ancha. Tout va bien, al igual que declaró la cúpula, aún no detenida, de la patronal española CEOE. Llegaba el 2006 con subidas de precio de la gasolina entre alguna que otra protesta de transportistas, pero no pasó nada, Tout va bien. El 2007, economistas de todo el mundo hablaban de la “burbuja económica”, pero desde los poderes fácticos no se les hizo caso, “Tout va bien” al mismo ritmo que los ingresos de las multinacionales. Tout va bien, hasta que esa burbuja ya predicha explotó un par de años después. El gobierno español, con José Luis Rodríguez Zapatero y Pedro Solbes como su titular de economía, tranquilizaron a los mercados las masas declarando que “Tout va bien”. “Desaceleración económica” decían, los medios lo recogieron y no pasó nada, “Tout va bien”. De repende, un país, según dicen donde se creó la palabra “democracia”, entraba en quiebra pero con las ayudas económicas desde la UE, Europa le decía “Tout va bien”. Los poderes fácticos y mediáticos soltaban sus argumentos sobre la inexistencia o inoperancia de la “lucha de clases” y gran parte de la sociedad lo adoptó porque “Tout va bien”, somos “clase media” y todas esas soflamas son “antinaturales”. Este cuerpo heterogéneo llamado “sociedad”, que lo adopta todo, asume el capitalismo no sólo como fórmula económica, sino como práctica cultural y de consumo, “Tout va bien”. Luego, esos mismos poderes proclaman, en plural mayestático, “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades“, pero no importa, lo asumimos, “Tout va bien”, lo van a arreglar aunque no toquen a quienes sí viven de verdad por encima de sus posibilidades, SICAV y sucedáneos. Privilegios de ser quienes realmente mandan, “Tout va bien” canturrean brindando con Moët-Chandon.

Así hasta estos días, “Tout va bien” parece ser la continua banda sonora del status quo. Quizás hayan visto aquella película de Jean-Luc Godard, de cuyo título no nos acordamos, en la que se secuestraba al patrón de una empresa cárnica. Algo similar han hecho “frioleros/as” estudiantes en el País Valenciano y en su capital, Valencia, en particular. Tout va bien. Pensionistas de Catalunya, comúnmente llamados/as “iaioflautes”, han ocupado de manera simbólica centros de salud como protesta ante los recortes del Govern. Tout va bien. Docentes de la Comunidad de Madrid crean la “marea verde” mediante cohesión, debate y denuncia. Tout va bien. En Andalucía, militantes del Sindicato de Obreros del Campo (SOC) ocupan una de las sedes principales de uno de los bancos principales de esta “crisis” principal. Tout va bien. En distintas partes del mundo se crean movimientos de “ocupación” como en Wall Street, capital financiera mundial. Tout va bien. En Islandia, los altos cargos responsables de hundir el pequeño país tienen juicios pendientes por ello. Tout va bien. En Grecia, el Parlamento aprobó un duro paquete de “medidas” de “austeridad” y el pueblo, hastiado, la tomó en las calles. Tout va bien. Aún queda, pero llegado el día en esta marcada hoja de ruta, con Moët-Chandon expropiado corearemos al unísono: “Tout va bien”.