To heaven with him 06abr2012

Como en el Mekong celebramos lo que nos da la gana, un pequeño grupo de militancia activa tiene en estos días una efeméride compartida con la comunidad cristiana. El viernes santo es el día en el que el “Papus Dei” saca su santo a “pasear”, San Carrero Blanco. En cuanto el capataz sentencia “al cielo con él”, la hermandad entera levanta un Dodge 3700 GT e intenta elevarlo lo más posible del suelo. Una penitencia algo singular en el que los/as hermanos/as cofrades (sin distinción de sexo, el resto es basura tradicionalista machista) trabajan durante todo el año para intentar superar el record de 1973. Las celebraciones del Mekong tienen un toque subversivo incluso en las fiestas más arraigadas, algún día encontraremos palabras para describir las del Ramadán, sólo llegamos a balbucear “caos y destrucción”.
Otra fecha importante es el Domingo de Resurrección, último día de la Semana Santa vaticana, en la que Eskorbuto vuelve del infierno para relatarnos qué nos depara el futuro cual cabañuelas de agosto. Para invocar al espíritu del punk maldito, juntamos y recitamos en un caldero estos ingredientes:

Cerebro de mono, tripa de sapo,
rabo de rata, esencia de lapo,
regla de monja, semen de gato,
ojo de buitre, nariz de payaso,
flores de años, camas de asfalto.

Tras un pequeño baile, al que llamamos “pogo”, aparece entre tinieblas el trío de la margen izquierda y nos deja su impronta sobre el porvenir. Las trompetas de Jericó de la era contemporánea.

Disculpen la mala calidad de la señal, el más allá está lejos de verdad y la parabólica que le robamos al ejército yankee no da para más.