Nadie es inocente 21Abr2012

Corrían los años ’80 y principios de los ’90 cuando era común ver imágenes en televisión de calles llenas de piedras tras manifestaciones de estudiantes en las que un tal Jon Manteca era el objetivo mediático. Años de Reinosa, de tiempos duros en el País Vasco y bloqueos de carreteras mediante barricadas por trabajadores/as de los distintos Astilleros en el Reino de España. Ahora, veinte años después, en plena madurez de la democracia (sic), leemos noticias como el aumento de “delitos contra la autoridad” o prisión preventiva a personas que participaron en la huelga del 29M. Crece el Estado policial y con él la reacción lógica y natural a la represión institucional.

Alguien está desempolvando los trajes grises de tiempos oscuros.