Elegancia 09jun2012
Como ya saben, en Polonia y Ucrania se está celebrando desde el 8 de junio un torneo de un continente herido y decadente, la Eurocopa de fútbol masculino como si de un Gran Hermano opiáceo se tratase: conocemos los entresijos de los vestuarios pero no de los despachos. Aseguran las malas lenguas que el gabinete que gestiona, malversa dice controlar ese país llamado por las hordas del Mekong “Hespaña” aprovechará los partidos de la “favorita” disfrutando del alivio mediático que permite la Eurocopa, los aspectos del famoso “rescate” económico que tanta falta hace para sanear la banca del Estado quedarán así en “petit comité” filtrados por los mass-media en primera instancia. Para ello, teniendo en cuenta que se trata de una celebración única, recomendamos recibir el “rescate” como merece, con elegancia y “savoir être”. Nuestros paradigmas a seguir son dos, Malcolm X para quienes quieran saludar el saqueo con corbata y Rosa Luxemburgo para quienes elijan falda y sombrero. Ambos discursos, famosos por ser incendiarios, fueron callados por la represión y los poderes del momento con la suerte de que no han perdido ni un ápice de reivindicación. Para el look “Malcolm X” recomendamos un traje de corte clásico con un fusil de asalto como complemento perfecto, nunca pasa de moda aunque ciertos elementos posmodernos como las flores y las narices de payasos están haciendo furor “buenrrollista”. La corbata, muy usada en las manifestaciones de apoyo a los anarquistas italianos Sacco & Vanzetti, asesinados por el Estado de Massachusetts, hacía juego en la década de los ’20 con pancartas incendiarias y panfletos llamando a la insurrección. La falda “espartaquista” y el sombrero, tendencia creada por Rosa Luxemburgo y Clara Zetkin, fue muy usada en lugares donde el frío imperaba como ahora impera el frío crédito monetario.
Desde el CASBA damos un consejo: abandonen las rastas, las riñoneras de cuero, los sombreros de malabaristas y los litros de cerveza en las concentraciones ante dependencias policiales, el mensaje revolucionario y concienciado políticamente era consciente de la foto que dejaba para la Historia.

