One of the guys 29abr10



Xavier García Albiol (XGA), actual presidente del Popular Party in Badalona Town (Barcelona) fue un White Panther, grupo de apoyo a Black Panther Party, y técnico de monitores de MC5 en sus conciertos. Vital miembro dentro del colectivo, Bobby Seale lo consideraba “el mayor agit-prop del momento” hasta su disolución por presiones del FBI de ambas asociaciones. Lo de ahora, un simple accidente.

Nota: Zaplana también lo fue.
Nota 2: Un activista dentro de Black Panthers, no un simple accidente.

Smash it up 28abr10

Geurea da garaipena 27abr10



Geurea da garaipena
(La victoria es nuestra) puede pensar cualquiera cuando ve el cartel del imperio Botín que decora sus oficinas.”Rojo pasión” y un ferrari. Nada de TAE’s, créditos o préstamos, lo hemos conseguido. El imperio Botín hace publicidad indirecta del esperado disco de Los Chikos del Maíz, “Pasión de talibanes“, haciendo mención indirecta de una de sus rimas más famosas, Roj@s como la regla de tu hermana”, o “Roj@s como el Ferrari de Rubens Barrichello”. Es un mensaje en código, las armas para el pueblo están listas dentro de las sucursales a buen recaudo. Exige la tuya. El imperio Botín está con la revolución y se solidariza así con el hiphop propaganda valenciano por antonomasia.

La victoria es nuestra, geurea da garaipena. La alerta antifascista está sonando a ritmo de cartel.

El capitalismo, por Marx (I) 26abr10

Olvídate de libros, qué mejor que Karl Max para explicar las tesis del capitalismo y sus fases. Los lunes previos y posteriores al 1 de mayo serán días de reflexión, materialismo y praxis política.

Power, corruption & lies 23abr10

Samaranch en el Arc del Triunfo de Barcelona el año 1974 en un acto conmemorativo del golpe de estado franquista. En aquella época, empezaba a ser poco usual usar en público el saludo fascista. A su lado, el alcalde Massó evita hacerlo.

Juan Antonio Samaranch

Por Josep Maria Huertas Claveria

“Juan, mañana Cuando os levante yo ya me Habré ido y no pienso volver”, le dijo Juan Antonio Samaranch al escritor Joan Llarch en La Curullada, un pueblecito de la Segarra donde ambos estaban destinados en 1938 como soldados de la 60 División republicana que mandaba el dirigente comunista José del Barrio. Y es que Samaranch ha tenido algunas veces una irresistible tendencia a huir cuando las cosas van mal dadas, como ocurrió en 1977. Fracasado el partido Concordia Catalana en su intento de sacar algún diputado en las primeras elecciones democráticas, consiguió ser nombrado embajador en Moscú y puso tierra de por medio.

Juan Antonio Samaranch Torelló nació en Barcelona el 17 de julio de 1920, un día que siempre consideró providencial. Dieciséis años después, Franco se rebelaba contra la República, el 17 de julio de 1973 sería nombrado presidente de la Diputación de Barcelona y exactamente cuatro años más tarde dejaría el cargo para ir de embajador en la entonces URSS, y el 16 de julio de 1980 fue nombrado presidente del Comité Olímpico Internacional (COI).

El padre de Juan Antonio era un industrial textil que tenía la empresa Samaranch en Molins de Rei, empresa que haría aguas durante la crisis de los años setenta. El joven estudió lo que entonces decían comercio y se convirtió en profesor mercantil. Lo llamaron a hacer de soldado a los 18 años, pero se fugó y pasó al bando franquista. En 1946 cayó enfermo de tuberculosis, pero se curó y se dedicó más al deporte que en los estudios. Hizo alguna vez de boxeador, pero donde realmente se hizo un nombre fue como jugador de un deporte poco conocido, el jockey sobre patines, del que se convirtió en seleccionador nacional. Avispado, consiguió en 1952 montar un campeonato nacional de jockey en Barcelona. Con sus amigos Juan Vilá Reyes y Federico Gallo tenía tres cosas en común: hablaban siempre en español, querían hacer carrera dentro del régimen franquista y eran del Espanyol.

Samaranch tenía más fama de mujeriego. En 1955 fue nombrado concejal del ayuntamiento de Barcelona, pero al tomar posesión el gobernador civil del momento, Felipe Acedo, le dijo: “Joven, a mí los concejales me gustan casados” y, siempre obediente con el poder, se casó el 1 de diciembre de ese año con María Teresa Salisachs en la catedral de Barcelona. Comenzó a valorar mucho la información y se rodeó de un grupo de periodistas, y también alternó los círculos de Madrid donde se hizo amigo del marqués de Villaverde, el yerno de Franco, hasta el punto de que el dictador le hizo llamar delegado nacional de Deportes en 1966. Deporte y política siempre han sido una buena combinación en la vida de Samaranch.

. En 1967 era ya procurador en Cortes, mientras se dedicaba a participar en empresas inmobiliarias con un toque de especulación, desde la construcción del barrio de Ciutat Meridiana hasta el abortado proyecto de hacer una ciudad de vacaciones en la playa de El Prat, donde tenía intereses el banquero Jaume Castell. En 1973 Samaranch se convirtió en presidente de la Diputación de Barcelona, cargo que ocupó cuatro años, en el que le sorprendió la muerte de Franco (“soy franquista Ciento por Ciento”, dijo en ese momento). Listo como el hambre, vio que un futuro político no era posible, y fue a la URSS a labrarse un futuro paradeportivo consiguiendo los imprescindibles votos de los países entonces comunistas para ser nombrado presidente del COI.

Como han dicho algunos, su pasado fascista pareció borrarse cuando otro 17, pero de octubre y de 1986, anunció que los Juegos Olímpicos de 1992 tendrían lugar en Barcelona. Dicen que llevaba en el bolsillo una castaña, una costumbre habitual en él, tan supersticioso como el de intentar que los hechos importantes de su vida cayeran en 17 de julio. Plegar del COI lo hizo un día antes, el 16 de julio de 2001. Cuatro meses antes, el Ayuntamiento de Lausana, la ciudad del COI, se opuso a una petición para que fuera declarado ciudadano de honor por su pasado franquista. El Ayuntamiento de Barcelona le había dado, en cambio, la medalla de oro de la ciudad unos años antes.

The Simpsons, tesis para la TV post-soviética 21abr10


1991, el bloque socialista que lideraba Rusia bajo el manto de la URSS desde 1917 se desmoronaba y el comunismo caía en una grave crisis identitaria y organizativa. ¿Toda? No. Año y medio antes, la serie de animación Los Simpsons nacía de la mano de Matt Groening. Los personajes, dibujados en un amarillo burgués, retrataban los tópicos de una familia media de la sociedad capitalista. Pero algo se escapaba de los laboratorios de Gracie Films y que pasó desapercibido en el formato televisivo que publicaba el imperio de Rupert Murdoch, la Fox. Los Simpsons son, ni más ni menos, que el reducto socialista en el corazón de EEUU. El Comandante Ernesto Che Guevara estaría orgulloso de ellos y repetiría aquellas palabras que lanzó en Cuba a cientos de jóvenes estadounidenses adentrados en la isla de manera ilegal para conocer de primera mano la revolución gestada en el Caribe 5 años atrás: “Vosotros, los norteamerikanos, tenéis mucha suerte. Vivís en el vientre de la bestia. Estáis librando la pelea más importante de todas en el corazón mismo de la batalla“.
Junto a este detalle, existen más connotaciones con las que podemos afirmar que las tardes de Antena 3 son escuelas de adoctrinamiento marxista mientras los estómagos ven saciadas sus ansias consumistas.

- Para analizar algunos puntos, debemos irnos al ardiente siglo XIX de París, concretamente al Concilio Comunal instaurada durante algunos días de 1871. En ella, el pueblo parisino tomó el control de sus decisiones para establecer un poder popular luchando contra la tercera república francesa. De ella surgiría el término “comunista” en su sentido más original. ¿Cómo lo trasladamos a una serie ficticia de los EEUU del siglo XX? Las decisiones importante de la ciudad siempre se llevan a cabo a través de lo que se podría denominar “consejos populares” en las que no falta nadie de la ideología que sea, ya sea para instalar un desatroso monorraíl en el soviet de Springfield, buscar la manera más efectiva con la que la ciudad podría hacerse más famosa (al final lo hizo por ser la más “gorda”) o cómo el pueblo aplaudía las decisiones de una “persona de la calle” como Homer Simpson a la hora de hacer una ciudad más segura llevando sus proclamas a ser escuchadas por la administración local.

- El partido Republicano en EEUU es el principal partido de la (extrema)-derecha. En Springfield, tienen su sede en un lóbrego castillo ajeno totalmente a la humanidad.

- Uno de sus miembros es Montgomery Burns, jefe de la central nuclear y persona más rica de la ciudad. Es visto en la serie como una persona huraña, apática, egoísta e irreal, de la misma manera que un explotado ve a un explotador.

- En un principio, Joe Quimby, alcalde corrupto de la ciudad, podría ser del partido Demócrata, pero en ningún momento se cita tal afiliación aunque siempre gana las elecciones a los candidatos Republicanos.

- Las elecciones a distintos cargos de la administración están sometidos a listas abiertas, gracias a las cuales, una persona como Homer Simpson sin afiliación conocida (sólo que votó a Obama), pudo presentarse y ganar el puesto a Concejal de Limpieza y Sanidad, aunque días después lo perdiese. El sistema cubano es similar.

- Homer Simpson, por decisión del comité de empresa de la Planta Nuclear, integrada por la totalidad de los trabajadores (detalle a tener en cuenta), se convirtió en representante de los trabajadores después de ver cómo algo tan injusto como la situación de los seguros médicos en EEUU eran (y son) un instrumento contra el pueblo. Gracias a su tenaz lucha, vuelve a disfrutar del seguro dental que necesitaba para su hija.

- En la buhardilla de los protagonistas, Marge intenta deshacerse de una camiseta de Homer con la cara del Ayatollah Jomeini. Homer quiere evitarlo convenciendo a Marge que no lo haga porque puede servir para otros más, dando información (¿cómo lo sabe?) sobre uno de ellos. Este punto puede entenderse desde el punto de vista Goebbeliano como “Principio del método de contagio: Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo; los adversarios han de constituirse en suma individualizada”. Dicha categoría podría ser “enemigos de EEUU”.

- Los habitantes de Springfield son propensos a realizar disturbios, normalmente por nimiedades, aunque algunas veces por razones patrióticas. La actuación masiva y unificada de sus ciudadanos por propósitos triviales o patrióticos a menudo reflejan una sociedad estadounidense ignorante, impulsiva y chauvinista que propone la violencia como solución a los ataques tanto personales como nacionales. Estos disturbios también suelen dar lugar a que los personajes de Springfield se recreen en la desconfianza y el miedo a lo externo que suele caracterizar la crítica más feroz de la ciudadanía de los Estados Unidos. (Extracto de la Wikipedia a la que no le sobra ni una coma, brillante comentario).

- Homer Simpson rivaliza con George Bush sr. cuando se convierten en vecinos, eminente expresidente republicano del 1989 a 1993 famoso por sus incursiones militares en el golfo Pérsico. Luego, cuando éste marcha irritado por Bart (auténtica arma de destrucción psicológica), llega a la misma casa Gerald Ford (1974-1977) con el que el bueno de Homer simpatiza nada más conocerse. Gerald sucedió a uno de los presidentes más oscuros y también criticados en la serie, Richard Nixon, ambos del mismo partido (Republicano). Cuando éste dimitió por el escándalo Watergate, el presidente Ford hizo dimitir a la gran mayoría del gabinete (excepto a Henry Kissinger, entre otros) suavizando en cierta manera la política filofascista de su predecesor.

- El ateísmo de muchos de los habitantes es notable en muchas de las historias de la ciudad.

- Springfield es el paraíso de las personas migrantes. Gran parte de ellas son de padres italianos, polacos o indios, totalmente integrados sin importantes problemas culturales donde la comunidad autóctona es muy comprensiva con sus peculiaridades.

- Sobre los nombres de los protagonistas, los inseparables Carl y Lenny, compañeros de trabajo y posible pareja de hecho aunque estén casados, tienen cierto parecido fonético con Karl (Marx) y Vladimir Ilich (Lenin).

- El niño albanés recogido por Los Simpson cuando Bart se va a Francia es en realidad un espía con el que Homer Simpson congenia e incluso le regala planos catalogados como Top Secret y al que luego le llorará cuando lo deportan. El nombre del niño es Adil Hoxha, similar a Enver Hoxha, líder del Partido de los Trabajadores de Albania.

- En su visita a China, Homer le dice amablemente a Mao Tse-Tung en la tumba: “Ahh mírenlo, es como un angelito que ha matado a 30 millones de personas… lo hiciste, lo hiciste”. ¿Se alegra por ello?¿Defiende las tesis maoístas contra los “contrarrevolucionarios ajusticiados”?

- “Ofrecer las mismas oportunidades a todos cuando evidentemente no sois iguales” es el concepto de “comunismo” del que reniega Vicky Valentine, personaje de la serie que sólo aparece en un capítulo y en el que Lisa Simpson defiende su dignidad.

- Aunque Abe Simpson, padre de Homer, intente no negarlo, su hijo bien pudo refundar la URSS en aquel episodio que parodiaba a “A la caza del octubre rojo” y “Abajo el periscopio“. El espíritu de Lenin sobrevivió sólo cuando Homer cruzó las fronteras marítimas rusas.

Terminamos este breve análisis de cómo el socialismo sigue vivo en Los Simpson con la frase protesta cuando Homer fue sindicalista activo en la planta nuclear.

La fábrica es suya, pero nuestro el poder.

En resumen: discusión de los modos de producción, igualitarismo, desprecio al poder y materialismo dialéctico. Para terminar, el excamarada Abe Simpson tira de la manta cual Elia Kazan y la caza de brujas de McCarthy.

Algunos datos están sacados de onesolutionrevolution.de y wikipedia.

Old friend 18abr10


Todo sigue siendo una gran mentira.